20 junio 2008

35 - TAXI HABANERO

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INFORMACIÓN DE LA FOTOGRAFÍA
TÍTULO: Taxi habanero
PRECIO: Consultar (
vidarosa@teleline.es)
TÉCNICA: Fotografía digital
DIMENSIONES (ALTO X LARGO): 25 cm x 33 cm
AÑO: 2006
SOPORTE: Papel fotográfico profesional Fujifilm de alto gramaje ó archivo JPG
BORDES: Borde blanco o sin borde
ESTATUS: Disponible a la venta

11 junio 2008

34 - SOBRE LOS "BUZOS" DE LA HABANA Y LA RECOLECCIÓN DE MATERIAS PRIMAS

En La Habana, como sucede en muchas grandes ciudades del mundo subdesarrollado, también hay pobres que acuden a los vertederos de basura de la ciudad, o simplemente a los contenedores dispersos por toda la urbe, buscando entre los desechos algo que pueda constituir un medio de subsistencia. Botellas, plásticos, cartones, metales y otros desechos sólidos, son así recuperados por los mal llamados "buzos", quienes, a partir de ahora, serán sancionados con medidas disciplinarias que pueden ir hasta el procesamiento penal, en el caso de los reincidentes. Las medidas, tomadas por el gobierno capitalino, buscan acabar con los recolectores ilegales, seguramente porque proporcionan una mala imagen de la capital y, por lo tanto, del país.
Un reciente artículo del periódico Granma (leer más abajo), indica que la lucha contra los "buzos" ha comenzado. Sin embargo, nada habla este artículo, de otras medidas que se deberían tomar, encaminadas estas, al buen funcionamiento de la recolección de desechos reciclables, ya que según el gobierno cubano, la ineficiencia de los organismos y empresass estatales responsabilizados con esta actividad, es la principal causa de la proliferación de los "buzos" y no la pobreza. Entonces, surge la pregunta: ¿Quién sustituirá a los "buzos" en la recolección de materias primas? Es previsible la pérdida de toneladas de materiales reciclables, que podrían pasar de ser desechos a constituir un aporte a la economía de la isla. Este despilfarro de recursos, no se justifica en un país como Cuba y en ese sentido, también debería actuar el gobierno.
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ARTÍCULO PUBLICADO POR EL PERIÓDICO GRANMA EN FECHA 10 DE JUNIO DE 2008
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Sancionan a recolectores ilegales de desechos
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Multas, presentaciones ante la comunidad donde residen y sanciones a trabajo correccional sin internamiento, figuran entre las medidas adoptadas en la capital cubana a 355 personas, quienes se dedicaban a la recolección ilegal de desechos sólidos. La Agencia de Información Nacional (AIN), reporta que esos ciudadanos habían convertido en un modo de vida la búsqueda en vertederos, contenedores de basura y en la vía pública, de alimentos, botellas, plásticos, metales y otros objetos, con ánimo de lucro o comercialización, sin tener en cuenta que podrían ser portadores de epidemias y una fuente de delitos o ilegalidades, según establece el Código Penal. Precisamente, la ineficiencia de las empresas recuperadoras de materias primas y de cientos de entidades responsabilizadas con su entrega al Estado, ha sido una de las condicionantes de que proliferaran los mal llamados "buzos", quienes, por lo general, contribuyen también a ensuciar las calles y avenidas de la ciudad. Por ello, el Gobierno en la capital, mediante las Comisiones Integrales de Supervisión, las cuales integran representantes de Salud Pública, de Prevención y Atención Social, Servicios Comunales, de la Policía, de Trabajo y Seguridad Social y de los órganos judiciales, entre otros, ha intensificado las acciones profilácticas y de enfrentamiento hacia esos individuos. De los 355 ciudadanos llevados a un Centro Provincial de Clasificación, 290 fueron multados, 20 presentados a la comunidad donde residen, 45 remitidos a sus respectivas provincias de origen por vivir ilegalmente en la capital, 11 reincidentes sancionados a trabajo correccional sin internamiento, mientras otros 59 multirreincidentes son procesados penalmente. Guillermo Pérez Barroso, funcionario del Consejo de la Administración en Ciudad de La Habana, destacó el apoyo de los Comités de Defensa de la Revolución y el resto de la comunidad en la batalla contra las indisciplinas sociales.

33 - GIRA DE NUEVO EL GLOBO TERRESTRE DEL GRAN TEMPLO NACIONAL MASÓNICO DE LA HABANA

El globo terrestre que corona el Gran Templo Nacional Masónico —uno de los edificios emblemáticos de La Habana— ha vuelto a girar, luego de casi 30 años de rotura. Dicho edificio, ubicado en el número 508 de la Avenida Salvador Allende, más conocida entre los habaneros por Calzada de Carlos III, y que abarca la manzana también comprendida entre las calles Fraternidad, Pocito y Belascoaín, en el municipio de Centro Habana, se inauguró —con la propia esfera giratoria— el 27 de febrero de 1955. La primera piedra de este importante inmueble, se colocó en marzo de 1951 y se conformó con tierra de las entonces seis provincias de la nación cubana y con agua de los ríos más caudalosos de la isla.
La esfera, nuevamente en movimiento, es de aluminio, hueca, con un eje de hierro de cuatro pulgadas de ancho y, por su radio, abarca aproximadamente una superficie de 36 metros cuadrados en la azotea del edificio.
Reparado su mecanismo y totalmente remozada y pintada, gira de 9:oo am a 12:oo m, de 2:00 pm a 4:00 pm y de 6:00 pm a 11:00 pm.

09 junio 2008

32 - PROYECTOS PARA LA HABANA: LA RAMPA HOTEL

La Rampa es el tramo de la calle 23, del barrio habanero del Vedado, que en pendiente, va desde la calle L hasta Malecón. Esta céntrica zona de la capital cubana alcanzaría su máximo esplendor urbanístico, arquitectónico y cultural, en la década de los 50 del siglo XX. Desde entonces, devino espacio diverso de confluencia social, dominada por la existencia de hoteles, clubes, restaurantes, galerías de artes, tiendas, salas de cine y teatro y hasta estudios de radio y televisión. De una intensa vida nocturna y días marcados por el flujo de las oficinas, La Rampa arribó a los años 60 con sus aires renovadores y animosos, que muy bien recibieron las nuevas aceras de granito con las obras de los más prestigiados artistas plásticos cubanos, y más tarde, la muy conocida heladería Coppelia y el Pabellón Cuba. Hoy, este espacio vital de La Habana, reclama un mejor manejo de sus potencialidades y una mayor exaltación de sus valores.
Pensando en ello, los arquitectos Reinaldo Aguiar y Manuel García elaboraron un proyecto singular para recuperar la céntrica esquina de 23 y M. En coordinación con el Grupo Hotelero "Gran Caribe" y la Facultad de Arquitectura del ISPJAE (Instituto Superior Politécnico "José Antonio Echevarría") proponen un proyecto arquitectónico para un hotel de la categoría Premium Cuatro Estrellas Plus, de 250 habitaciones y 22 pisos.
Según sus autores, el mismo es una expresión contemporánea con relación al diseño internacional y a la vez contenedora de los valores arquitectónicos de identidad nacional y socio cultural de su entorno. Este proyecto constituye un Trabajo de Diploma que entre sus objetivos fundamentales, persigue contribuir al incremento de la oferta hotelera en el Vedado, en particular en La Rampa, brindando servicios de calidad Cuatro Estrellas; adecuar los estándares de la imagen corporativa del Grupo Hotelero “Gran Caribe” y expresar los elementos que constituyen la memoria colectiva de la zona, sin dejar de incorporar nuevos elementos que permiten el desarrollo de la misma.

Para sus creadores, desde el punto de vista urbanístico, el elemento más importante es el plano rectangular, en el centro de las torres, cuya altura alude al edificio original, que fue demolido debido a su mal estado, en tanto su diseño remeda la distribución y proporción de vanos del antiguo Radio Centro. En la volumetría del edificio queda expresada también la obligada protección solar de las fachadas y especialmente el lado sur de las torres de habitaciones. De este modo, se toman como referencia el uso de elementos horizontales como balcones y aleros para su protección, ensayados por valiosos ejemplos del Movimiento Moderno en la zona del Vedado, como el Focsa, los Hoteles Habana Libre, Capri y Riviera. De hecho, estas torres cilíndricas que custodian el volumen central hacen referencia estilística a los códigos formales de estas construcciones. Su diseño interior estará dotado del confort y la elegancia que un hotel de su categoría y una zona como La Rampa merecen. Los accesos principales están bien diferenciados, pues al lobby se accede desde el mismo nivel de la acera y a la zona semipública se le ha incorporado una escalera helicoidal en espiral, cuya estructura queda expuesta con el interés de evocar los accesos anteriores y resaltar los valores de la esquina. Dinámica, controvertida y perfectamente debatible se vuelve esta propuesta para la parcela de 23 y M en el Vedado.


Al concluirse la inevitable, pero sentida, demolición del edificio más antiguo que se conservaba en La Rampa, el espacio vacío devino preocupación de especialistas e instituciones competentes, quienes como solución inmediata acudieron al uso de parqueo temporal en tanto se reúnan condiciones para erigir un nuevo sucesor del Alaska. Puede ser o no, propuesta definitiva, la de Díaz y Aguiar para el Hotel “La Rampa”, más lo válido será siempre haber asumido las claves de la modernidad desde un estudio del pasado e intentar revitalizar una de las escalas más diversas de la ciudad. Este proyecto resultó Premio de la Ciudad de La Habana de Arquitectura e Ingeniería, en el año 2003.

06 junio 2008

31 - SUITE HABANA

Amanece en La Habana. La ciudad se despierta, se activa lentamente. Sale de su letargo mañanero. Comienza un nuevo día para los habitantes de la urbe. Un día igual a cualquier otro, pero siempre distinto.
"Suite Habana" es un documental de 80 minutos sobre La Habana y sus habitantes. Dirigido por el realizador cubano Fernando Pérez, ofrece una imagen panorámica de una ciudad de diferentes rostros. Una Habana que no es una sola Habana, sino muchas Habanas invisibles y distintas.
Los oficios, las costumbres, los ritos, la idiosincrasia y las esperanzas y desesperanzas de los que viven una realidad muy peculiar y única, aparecen reflejados en un típico día de la capital cubana. La mañana, el mediodía, el atardecer y la noche habanera, bajo la riqueza visual y sonora del entorno real de la ciudad, respiran el movimiento y la expresividad gestual, que unidos a la música y los contrastes, muchos de ellos violentos, nos proporcionan las claves para entender la ciudad y su gente.
La Habana, es hoy, un punto de referencia para muchos; un misterio para otros y un sueño lleno de contradicciones y contrastes para quienes la aman o la critican. Pero, La Habana no es sólo un espacio físico urbano, una sonoridad, una luz. La Habana es su gente. Y "Suite Habana", a través de un día común de diez habaneros comunes, que representan la curiosa diversidad de los grupos sociales que habitan la ciudad, nos muestra el día a día de una realidad difícil y triste.


SUITE HABANA (1)

SUITE HABANA (2)

SUITE HABANA (3)

SUITE HABANA (4)

SUITE HABANA (5)

SUITE HABANA (6)

SUITE HABANA (7)

SUITE HABANA (8)

SUITE HABANA (9 Y FINAL)

Lloré al ver este documental. Lloré y no siento vergüenza de admitirlo. Lloré y mi llanto es la constancia de que aún después de muchos largos años viviendo lejos de mi Habana, todavía la añoro, todavía la hecho en falta. Las heridas producidas por el desarraigo, la lejanía y la nostalgia están aún abiertas. Sé con certitud, que nunca cicatrizarán. Nunca llegarán a sanar, mientras yo esté lejos. Así, vivo con el dolor de esas heridas, como muchos otros cubanos, que dispersados por el mundo, añoran esa isla tan especial que es Cuba... Y sueñan con volver.

31 mayo 2008

30 - LA HABANA, POR PAULITO FG

Paulito FG nos pone a bailar con esta sabrosa "salsa" dedicada a La Habana. Mientras visualizo este video mi cintura y mis pies no dejan de moverse.

29 - HABANERAS DE CADIZ

"Habaneras de Cadiz" es una conocida copla, que ha sido cantada por voces de la calidad de María Dolores Pradera, Pasión Vega, Nati Mistral, Chano Lobato o Los del Río.
Antonio Burgos y Carlos Cano compusieron esta copla en 1984, guiados e inspirados por el Cadiz que retuvieron en sus ojos y memoria, en una visita a La Habana.


18 mayo 2008

28 - EL MEJOR AMIGO

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TÍTULO: El mejor amigo
PRECIO: Consultar (vidarosa@teleline.es)
TÉCNICA: Fotografía digital
DIMENSIONES (ALTO X LARGO): 25 cm x 33 cm
AÑO: 2006
SOPORTE: Papel fotográfico profesional Fujifilm de alto gramaje ó archivo JPG
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15 mayo 2008

27 - PASEANDO LA HABANA: TARARÁ (PARTE III Y FINAL)

UNA DE LAS PRIMERAS RESIDENCIAS CONSTRUÍDAS EN TARARÁ EN LA DÉCADA DE LOS AÑOS 40
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EL PRESENTE

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A finales de la década de los ochenta, tras el desplome de la Unión Soviética y el campo socialista, la situación económica cubana sufrió un grave deterioro. El sistema educacional no fue ajeno a estas adversas condiciones. Esto hizo imposible continuar las actividades de la Ciudad de los Pioneros "José Martí", por ser totalmente incosteable su mantenimiento, dada la profunda crisis en que estaba sumida la economía de la isla. Esta situación fue funesta para la Ciudad estudiantil, porque, dada su gran extensión y su aislamiento, era muy difícil de custodiar, por todo ello, las casas del reparto sufrieron depredación. Lo cual, unido a la falta de recursos para el mantenimiento de los inmuebles, ocasionó que la Ciudad recibiera la década de los noventa en un tremendo estado de depauperación general.
En marzo de 1990, a través de un programa de cooperación humanitaria, llegaron a Cuba niños de Ucrania, afectados por el accidente de Chernóbil, para ser tratados de afeccciones producidas por aquel dramático accidente. Se decidió utilizar las instalaciones hospitalarias y residenciales de la Ciudad para alojar y dar tratamiento a los niños enfermos. Con este objetivo, se restauraron las casas e instalaciones de Tarará, adaptandolas a las nuevas necesidades.
Conjuntamente con este programa, comienza a desarrollarse el turismo en esa zona para ayudar al sustento económico del país. En los últimos años, entidades inversionistas cubanas, vienen realizando intervenciones en la Ciudad con vistas a lograr los siguientes objetivos:
• Reparar y actualizar la infraestructura técnica del reparto, así como los inmuebles y áreas exteriores.
• Rectificar el trazado vial para adecuarlo a las nuevas necesidades del conjunto.
• Lograr la coherencia visual del conjunto, remodelando los edificios con sistema Girón existentes con diseños que los cualifiquen estéticamente y los relacionen con las construcciones originales del reparto.
• Dotar al conjunto con servicios gastronómicos, recreacionales, comerciales y otros, afines con el tema turístico.
En la actualidad, se ha transformado el reparto en el Residencial Tarará, pequeño polo turístico, que ofrece al turismo internacional varios servicios como:
• Posibilidades de hospedaje en las viviendas o en los hoteles que se construirán en los terrenos libres, en un futuro próximo.
• Con la creación de la Marina Tarará, surgieron las facilidades para atracar y serviciar yates y otras embarcaciones, así como para practicar deportes náuticos en las playas.
• Alquiler de espacios en los locales que se habilitarán en el conjunto de los edificios existentes.
• Disfrute de todo tipo de actividades de ocio e, incluso, se planea la creación de un aqua-park que se construirá en los terrenos del antiguo parque de diversiones.

Hoy Tarará atraviesa una nueva transformación que la convertirá, en un futuro no muy lejano, en uno de los polos turísticos más importantes de la capital cubana. Por ello, necesita más que nunca redescubrir su pasado. Es de esperar que, mediante el trabajo y la investigación de muchos especialistas, se logre este loable objetivo, teniendo en cuenta los errores cometidos anteriormente.

26 - PASEANDO LA HABANA: TARARÁ (PARTE II)

VISTA GENERAL DE UNA ZONA DE TARARÁ CERCANA A LA PLAYA
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LA TRANSFORMACIÓN
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El triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro de enero de 1959, alteró, en sus fundamentos, las relaciones entre las clases sociales en la Cuba de finales de los cincuenta. Las leyes de Reforma Agraria y Urbana, entre otras promulgadas entonces, desplazan del poder a la burguesía nacional. Todo esto ocasionó la emigración masiva, hacia los Estados Unidos, de este sector de la población y con él, la mayor parte de los habitantes de Tarará pertenecientes a esta clase social.
Por otra parte, a partir de la promulgación de la Ley de Nacionalización General de la Enseñanza, se produce un incremento masivo de matrícula en las escuelas primarias. Para afrontar la gran demanda de aulas, se construyen grandes conjuntos educacionales y se adaptan una gran cantidad de edificios a dicha función. La adopción de esta política selló el destino de Tarará, para convertirse en conjunto docente-residencial y, más tarde, en la “Ciudad de los Pioneros”.
La primera etapa de la rehabilitación de Tarará se proponía transformar el pueblo en un conjunto docente-residenial y en ella no se hicieron modificaciones importantes en la trama urbana. Se edificaron 5 bloques docentes, naves de aulas conectadas por pasillos techados, cubiertas y estructura de hormigón y paredes de ladrillos, las casas del reparto se utilizaron, tal cual quedaron, como albergues y comedores para los estudiantes.
Por otro lado, varios de los edificios y lugares públicos más notables del pueblo se eliminaron ya que no respondían a la nueva función del conjunto, ni a la situación política imperante. Así, desaparecieron: El Cuartel del Ejército, el autocine y el Club Hípico. La iglesia, por su parte, fue transformada en salón de baile y para ello se le retiró la cruz de la fachada, los altares, las imágenes y los demás utensilios y mobiliario. También se le tapió el campanario, todo ello en un intento por quitarle al edificio su significación religiosa original. El parque Webster también sufrió este proceso, al retirársele el busto y su significación conmemorativa, transformándose en un simple lugar de esparcimiento público.
Durante este período estudiaron en Tarará las campesinas del contingente Ana Betancourt y los becarios de las brigadas Conrado Benítez. Por último, se habilitó en el reparto la escuela formadora de maestros Antón Makarenko.
La segunda y más importante etapa de la rehabilitación de Tarará fue su transformación en campamento de pioneros. El antecedente más cercano era un campamento escolar a orillas del Mar Negro, en la URSS, que alojaba a 7000 niños. El arquitecto Arnaldo Sicilia confeccionó el Primer Plan General del futuro campamento. Este plan proponía convertir las casas en albergues y construir otros nuevos alojamientos para los niños, así como nuevas aulas de clase que en verano se utilizarían como albergues, aumentando la capacidad del conjunto. Se edifican 7 comedores de Sistema Girón y paneles prefabricados; el anfiteatro, de estilo moderno con estructuras metálicas, en la ribera del río y muy visible desde la Vía Blanca; la portada de acceso al campamento, cuyos colores y gráfica con los distintivos pioneriles aludía a la nueva función del conjunto. El antiguo mercado en la entrada fue convertido en el vestíbulo del campamento, donde los padres que venían de visita esperaban por sus hijos. El área asfaltada del antiguo autocine se utilizó como parqueo.

En el año 1975, se plantea convertir el campamento en la Ciudad de los Pioneros "José Martí". Se propone, además, aumentar la capacidad de la instalación a 20000 estudiantes. Así es confeccionado el Segundo Plan General de Tarará por el arquitecto Humberto Ramírez.
Urbanísticamente, este plan cambió el carácter vehicular de las calles de Tarará por un ambiente más peatonal. Para ello, se redujo el ancho de las vías asfaltadas a favor de las áreas verdes y peatonales. Se cambió el trazado rectilíneo de las calles, incorporándole zonas de bancos, logrando una imagen sinuosa y discontinua. Otra importante intervención en la trama urbana del reparto fue la construcción de la “Plaza Martiana”, proyectada por el arquitecto Arnaldo Sicilia. Era un gran espacio de carácter simbólico-monumental que se convirtió en el escenario de los actos políticos y culturales de la Ciudad. En la elevación aledaña se construyó el Centro Cultural, proyectado por el arquitecto Humberto Ramírez, que sería el edificio más importante de la Ciudad. Situado en una posesión privilegiada desde la que se divisa todo el conjunto, la costa y el río, es un importante hito en el paisaje. Ejecutado con sistema Girón y paneles prefabricados, consiste en un grupo de volúmenes articulados a distintos niveles. Cuenta con varios servicios como: Teatro, cafetería, salón de actos, sala de lectura y un mirador. Próximo al Centro Cultural, se hizo el edificio para niños diabéticos, con un sistema constructivo y una expresión que recuerdan las obras de Le Corbusier, con capacidad para 150 ocupantes. En esta zona se construyó, además, el hospital, proyecto a cargo de la arquitecta Mírian Abreu.
Entre otros objetos de obra ejecutados con el sistema Girón y los paneles prefabricados están dos edificios pantalla de varias plantas, uno a la entrada junto a la Vía Blanca y otro en el límite este del conjunto, que incluían locales de albergues y aulas; el edificio para niños asmáticos, con
capacidad para ochocientos cincuenta ocupantes, situado en la falda de una elevación cercana al río y el edificio de la Dirección Administrativa de la Ciudad, en la calle principal.
En la zona del antiguo parque Webster se construyó el parque infantil llamado “de tránsito”, con pequeñas máquinas, de tecnología japonesa, que eran conducidas por los niños, con el objetivo de divertirlos y, al mismo tiempo, enseñarles las leyes del tránsito. Incluía, además, un pequeño zoológico con animales exóticos, un aviario y un estanque.
Por iniciativa de Celia Sánchez, se hizo un parque de diversiones, en forma de estrella, en la margen oeste del río con tecnología donada por los japoneses. Estaba conectado con el área residencial por un puente bajo la Vía Blanca y un teleférico que constituía una atracción por sí mismo.
Muchas otras obras se ejecutaron en este período entre las que se cuentan una cafetería en la zona del antiguo Ranchón, varias piscinas naturales a lo largo de la costa, siete enormes comedores distribuidos por toda la Ciudad para llegar a un total de catorce, varias salas de juegos, en las cinco zonas del campamento, las cuales, contaban con salón techado, área de juegos de mesa y televisor.
Las viviendas fueron poco modificadas, simplemente se remodelaron, sustituyendo carpinterías dañadas, muebles sanitarios o herrajes. Sin embargo, fueron pintadas todas de blanco, haciendo resaltar las carpinterías con los colores intensos: verde, azul y rojo. Por último, como apoyo a todo este gran conglomerado, en los terrenos frente a la entrada del reparto, cruzando la Vía Blanca, se construyó una cocina gigante de tecnología japonesa con capacidad para producir 26 000 raciones diarias. Se edificaron, además, almacenes y talleres de mantenimiento.
En el año 1978, se inauguró oficialmente la Ciudad de los Pioneros "José Martí". Con un total de quinientas veintiséis casas y cinco edificios para albergues, tenía capacidad para 13 000 ocupantes en el plan vacacional y 30 000 en las semanas de receso escolar para un total de 260 000 pioneros que asistían al año.

Si bien la rehabilitación del pueblo de Tarará no obedeció a factores económicos, ni de especulación, sino a un objetivo comunitario, tampoco fue un proceso inspirado por los conceptos más avanzados de su época, a saber: La valorización de la historia local y de las construcciones existentes como bienes culturales, ni la intervención manteniendo el concepto del decoro.
Por un lado, la ausencia de valorización de esta arquitectura como un ejemplo de la influencia del Movimiento Moderno en Cuba, la historia y las tradiciones de la localidad y, por el otro, el objetivo de adaptar la imagen del conjunto y su función a las tendencias políticas del momento, influyeron en que, entre los conceptos rectores de la rehabilitación no se contemplara el cuidado por dejar constancia de la historia anterior del poblado, que ya tenía establecidos sus lugares de interés y significación patrimonial para la comunidad. Apoyándose en el hecho del abandono del pueblo por sus habitantes, lugares como el Club y el Ranchón, señalados por su arraigo entre la población local y por la presencia de Ernest Hemingway, fueron eliminados o sustituidos por nuevos elementos con un significado que nada tenía que ver con los anteriores. Esto se hizo sin pensar que en Tarará aún quedaban algunos de sus habitantes de aquella época, quienes tuvieron que convivir con la transformación, descaracterización y, lo que es más traumático, el abandono y la depauperación de su pueblo.
Actualmente solo queda una placa que marca el sitio del embarcadero en el que Hemingway atracaba su yate, muy pequeña y mal diseñada. En cuanto el parque Webster, otro sitio de relevancia en la historia local, desapareció totalmente. Una feliz excepción fue la Casa del Che, lugar en que se hospedó durante un tiempo mientras estuvo enfermo, ya que la casa se restauró y se transformó en un museo que constituye un punto atractivo en el conjunto.
Las construcciones nuevas, a pesar de ser los edificios de mayor importancia en el conjunto(centro cultural, administración, edificios aulas-albergues, comedores y unidades docentes) se quedan muy por debajo, en cuanto a diseño y calidad constructiva, con respecto a lo anterior.
Especialmente, los grandes edificios aulas-albergues de varias plantas y gran longitud resultan muy agresivos para la imagen y el paisaje del reparto, de pequeñas casas y desarrollo horizontal.
Una vez iniciada la explotación del conjunto como campamento de pioneros, comenzaron a notarse problemas, entre ellos, el mayor fue el enorme tamaño adquirido por el conjunto. Los niños y profesores debían recorrer grandes distancias para hacer cualquier actividad, docente o recreativa; esto hizo que muchas de ellas no se realizaran. El gigantismo hizo de la instalación una gran derrochadora de alimentos, insumos, personal, medios de transporte y combustible. La solución vial adoptada hizo la circulación vehicular dentro de la Ciudad muy difícil, problema que se mantiene aún hoy. Tampoco se consideraron las necesidades de parqueo, que siempre resultaron insatisfechas, sobre todo los días de visita. Las piscinas naturales de agua de mar que se ejecutaron en la costa nunca funcionaron, ya que para su diseño no se hizo ningún análisis de las características de la costa. Con los cambios de marea, ya se vaciaban, ya se llenaban demasiado y, ciertas épocas del año, se cubrían de arena. Por todo ello nunca se utilizaron. Sin embargo, desde el punto de vista de la ecología, el impacto, aunque no menos importante, fue menos traumático. La zona de Tarará que no se caracterizaba, al comienzo, por una amplia presencia de flora y fauna, recibió el beneficio de la plantación en gran escala de nuevas especies de árboles y arbustivas. Esto se hizo por iniciativa de Celia Sánchez, quien además, se encargo de decidir las especies a plantar y dónde y de supervisar todo el trabajo. Esta actuación creó en el reparto un entorno muy natural y agradable que contribuyó, además, a unificar visualmente el conjunto mucho más que la pintura en muros o carpinterías.
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UNA DE LAS CASAS CONSTRUÍDAS EN TARARÁ EN LA DÉCADA DE LOS 50

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14 mayo 2008

25 - PASEANDO LA HABANA: TARARÁ (PARTE I)

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IMAGEN SATÉLITE DE TARARÁ QUE MUESTRA LA TOTALIDAD DEL REPARTO SITUADO AL NORTE DE LA VÍA BLANCA Y AL ESTE DEL RÍO TARARÁ.
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¿Qué joven habanero de mi generación, no recuerda las estancias vacacionales en la Ciudad de Pioneros "José Martí", durante los años de enseñanza primaria? A ninguno de ellos, se le habrá borrado de la memoria la leche en polvo, los yogurts de fresa y las "gaceñigas" de los desayunos de la Ciudad de los Pioneros. Seguramente, también recordarán los refrescos de cola y las "torticas" de las meriendas. Buscando entre los recuerdos, saldrán a flote, los programas de actividades, en los que faltaban horas de esparcimiento en la playa, la piscina o el parque de diversiones y sobraban visitas a la casa del Ché y de Celia Sánchez Manduley, así como celebraciones patrióticas y deportivas, de todo género, que bajo el ardiente sol tropical, se celebraban en los terrenos aledaños a la pista de atletismo de la ciudad estudiantil, o en la Plaza Martiana. Es seguro, que no habrán olvidado los paseos en botes de remo por la desembocadura del río Tarará, en las tardes; ni los programas culturales en el anfiteatro, en las noches; ni siquiera, las horas de recreo, después del baño y las tareas de la escuela, en las calles vacías de cualquier vehículo motor, pero llenas de niños de todas partes de Cuba.
Y es que Tarará, rebautizado en 1978, Ciudad de los Pioneros "José Martí", ha quedado en nuestras memorias para siempre, en forma de vivencias y recuerdos, ligados a nuestra niñez. Sin embargo, me pregunto: ¿Cuantos de esos jóvenes, hoy treintañeros, que siendo niños disfrutaron de estancias en Tarará, conocen la historia de ese reparto o pueblo de La Habana?
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TARARÁ: EL SURGIMIENTO Y DESARROLLO
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La historia del pueblo de Tarará comienza en los tiempos de la colonia, exactamente en el siglo XVI, cuando empezó la explotación de los realengos de la zona, con los indígenas que trabajaban en las minas de cobre. Desde entonces, los indios bautizaron el río y la zona como Tarará, nombre que ha perdurado a través de los siglos, debido a los toques de trompeta de los centinelas españoles que cuidaban el embarque del mineral en la playa, antes llamada El Cobre.
A comienzos del siglo XX y en el marco de las inversiones realizadas en Cuba, por la oligarquía financiera norteamericana, en agosto de 1912, se crea en la zona "The Tarara Land Company", con tres accionistas norteamericanos residentes en Cuba. Esta compañía tenía como objetivo, utilizar los terrenos con un fin social, industrial y residencial. Estaba presidida por Mister Royal S. Webster, quién en 1927, edificó cuatro casas tipo bungalow, donde tuvo su residencia. En este mismo año, se crea el Yacht Club, que sería uno de los principales focos de atracción del futuro pueblo.
En la década del cuarenta, aprovechando el auge de las inversiones inmobiliarias, la compañía vende terrenos a los socios del Club y se construyen quinientos veinticinco casas creando una zona residencial privada. Su condición aislada y su ambiente pacífico, unidos a las facilidades de comunicación con La Habana, tras la construcción de la Vía Monumental y el Túnel de la bahía de La Habana, la hicieron el lugar de refugio de la burguesía media, que huía de la marginalización que penetraba muchos barrios céntricos habaneros. Se construyen además, obras sociales, deportivas y recreativas financiadas por vecinos de la zona como: Una cancha de squash, un campo de soft ball, una piscina y el club hípico, situado en el lugar que hoy ocupa la Plaza Martiana; el grocery y el autocine, ambos a la entrada del pueblo.
Uno de los rasgos destacables de esta urbanización y que reafirma su exclusividad, es su carácter de barrio cerrado, tal vez uno de los primeros de América Latina con esa condición, la cual compartirá en La Habana con el reparto Náutico, situado en las zonas de playas del oeste de la capital cubana.
Un punto clave en la vía principal del pueblo era el Club de Asociados, edificio tipo bungalow, de dos plantas con restaurante, cafetería y venta de víveres en planta baja y en cuyo espacioso portal hacían los vecinos sus actividades colectivas. En planta alta estaba la vivienda de Mr. Webster y las habitaciones para huéspedes. Cercano al mismo estaba el Ranchón, en la península formada por el río y la costa, con su bolera y su bar. Ambos edificios estaban muy vinculados con el embarcadero, el más seguro de La Habana, al decir de Ernest Hemingway, quien solía atracar allí su yate, hospedarse en el Club y disfrutar de la vista, el fresco y la cantina del Ranchón.
Ya en el año 1953 se construye la iglesia del pueblo, patrocinada por Webster y los vecinos del lugar. Un sobrio edificio de estilo años cincuenta. El 15 de agosto de cada año se veneraba a Santa Elena, la patrona de Tarará, con la realización de procesiones por mar y tierra y la celebración de diferentes concursos. Estas y otras actividades y sucesos, se publicaban en la revista El Macao, la crónica de la localidad. Así, entre los field days y los canasta parties, transcurría, cómoda y pacífica, la vida en el pueblo.
A la muerte de M. Webster se construye un parque, con su mismo nombre, en lo que es hoy el zoológico, patrocinado por la asociación de vecinos. Tenía un busto en honor al finado, quien era personaje de gran arraigo popular en la zona.
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CASA DE ESTILO MODERNO CONSTRUÍDA EN TARARÁ EN LA DÉCADA DE LOS 50
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12 mayo 2008

24 - El MOJITO

El Mojito es, sin lugar a dudas, el más popular de los cócteles cubanos. Identificado con La Bodeguita del Medio, en La Habana, se le atribuye a este local la creación de dicha refrescante bebida, aunque, muchos cubanos ya lo preparaban en sus casas, antes de la apertura de este concurrido bar-restaurante, situado en La Habana Vieja. Si bien, La Bodeguita del Medio, así como el escritor norteamericano, Ernest Hemingway, contribuyeron a popularizarlo. Hemingway siempre decía: "Mi Mojito en La Bodeguita del Medio y mi Daiquirí, en El Floridita".
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INGREDIENTES
- 1 ½ onza de ron Havana Club Añejo Blanco
- ½ cucharadita de azúcar
- Jugo de ½ limón
- Agua de soda
- Hierbabuena
- Hielo
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MODO DE PREPARACIÓN
En un vaso de highball, poner el azúcar y el jugo de limón. Diluir bien con un poquito de agua de soda. Añadir las hojas de Hierbabuena y machacar el tallo (sin dañar las hojas) para que este suelte el jugo. Añadir los cubitos de hielo. Agregar el ron Havana Club Añejo Blanco. Llenar con agua de soda. Revolver y adornar con hojas de Hierbabuena y limón.

11 mayo 2008

23 - DÍA DE LAS MADRES

Amanece en La Habana. Una inusual agitación invade la ciudad. En cada casa se sucede la misma escena. Hijos y padres, felicitando a sus progenitoras y esposas. Sorpresas. Regalos. Tarjetas postales alegóricas, que se deslizan bajo la puerta. El cartero dando voces, gritando nombres femeninos: "Concha Péééééérez, Carmen Montes de Ooooooca, Marina Rosaaaaaales". Ramos de flores o una simple flor. Llamadas telefónicas. La palabra "felicidades" está en boca de todos este día. Es el segundo domingo de mayo. Día de las Madres en Cuba. Una de las celebraciones populares más importantes de la isla.
Hoy, más que nunca, pienso en mi madre. Ella celebrará este día, lejos de sus hijos. No se sentirá arropada por nuestros besos y abrazos. Nada podrá colmar el vacío dejado por nuestra partida, en este día tan especial.
Hoy, pienso también, en todas esas madres cubanas, que esperarán con impaciencia el "ringggggg" del teléfono. "¿Mamá?¡Felicidades! ¡Te quiero mucho, mucho, mucho!". Desde todos los rincones del mundo, las llamadas telefónicas se sucederán. Las tarjetas postales recorrerán miles de kilómetros para llegar a tiempo, a las manos de las homenajeadas. Las cartas, enviadas desde países lejanos, repletas de recuerdos y nostalgias, harán saltar las lágrimas de nuestras mamás, en Cuba. ¡Ah, esas madres que se han quedado solas! Sus hijos, partidos, a la conquista de un porvenir.
Mi pensamiento retrocede en el tiempo y salta a la memoria, las madres cubanas, a las que, domingo tras domingo, esperábamos con ansiedad, en nuestros campamentos de "escuelas al campo" y llegaban con bolsas repletas de comida y ropa limpia, para la semana. Sonrisas dibujadas en rostros que reflejaban una inmensa alegría al vernos y madrugadas sin dormir, para llegar temprano a nuestros campamentos. En aquellos tiempos, nuestra juventud, nos impedía darnos cuenta del sacrificio que, para ellas, representaban las "escuelas al campo". En este día, pienso en las madres cubanas, que pasaban horas remendando, cuanto huequillo existiera en una prenda de vestir, sabiendo ellas, de la imposibilidad de comprarnos otras nuevas. Pienso en la tristeza de muchas madres cubanas, que en los años duros del "Periódo Especial" no podían asegurar un plato de comida a sus hijos. Pienso en las madres cubanas, que obligadas por la difícil situación de aquellos años se vieron en la necesidad de vender "durofríos", "pirulís", "cucuruchos" de maní, flores plásticas y cuanta mercancía fuera capaz de aportar al sostén de la familia. Muchas, inclusive, vendieron sus cuerpos. Esas madres, marcadas por las carencias materiales, los apagones, las horas de transporte público, la falta de agua corriente, las telenovelas. Hoy, en el día de ellas, pienso en esas "hadas" de la economía familiar cubana que, cada día, desde hace décadas se hacen la misma pregunta: "¿Qué voy a cocinar, hoy?". Mi pensamiento está con las madres cubanas que lloraron la pérdida de sus hijos en guerras inútiles como las de Angola, Nicaragua, Granada y tantas otras. También está con aquellas, que han perdido sus hijos en la travesía del estrecho. Ellas, no tendrán llamadas telefónicas, ni tarjetas postales, ni cartas, pero, igualmente, derramarán lágrimas de dolor.
A todas las madres de Cuba.
¡Felicidades!

10 mayo 2008

22 - SUCESO INSÓLITO EN LA HABANA

Un insólito accidente ocurrió el pasado viernes 11 de abril, a las diez de la mañana, cuando el anciano, de 77 años, José González Padrón, cayó hacia la calle tras desplomarse una parte del balcón de su casa, situada en el número 1851, de la Calzada del Cerro, esquina a Peñón, en Ciudad de La Habana, y se salvó increíblemente.
“Estaba sentado en una silla en el extremo del balcón de su vivienda, que da hacia la Calzada del Cerro y de pronto se desprendió el pedazo de piso donde descansaba y lo vi caer estrepitosamente hacia la calle, pero cayó sentado sobre dos cables eléctricos y pudo salvarse”. El testimonio lo brindó a Juventud Rebelde, Amaury Juig Lemus, conocido como “El Chino” y vecino de la calle Piñera, en el municipio del Cerro, quien pasaba en ese instante por el lugar y vio el insólito suceso. “Varios trabajadores que venían en un camión —confirmó El Chino— intentaron armar un andamio para bajar al señor, pero no pudieron hacerlo. Pasaron unos 30 minutos mientras apareció una “palita” mecánica de recoger escombros, de la obra de construcción de una clínica dental frente al Policlínico Docente del Cerro, en la que tres personas lo rescataron”.
El anciano del accidente, por su parte, comenta: “Cuando llevaba como tres minutos sentado, ¡blum, pa’bajo! Yo no me di cuenta de nada. Fue todo tan rápido que apenas atiné a sostenerme con una mano de uno de los cables, el más gordo de los dos, y con la otra de un hierro empotrado al edificio, sin dejar caer las muletas. Una amiga desde abajo me gritó: “¡Pepe, tirame las muletas! y así lo hice”.
En una “palita” mecánica tres personas desconocidas para él, llegaron hasta donde estaba colgando y lo rescataron. Al llegar la ambulancia, los médicos le hicieron un electro y le tomaron la presión. Como es hipertenso, la tenía por las nubes, pero no ocurrieron otras complicaciones. Los escombros del balcón y la silla donde estaba sentado, cayeron hacia la acera y decenas de personas se fueron aglomerando para ver el “espectáculo”.
“¡Tranquilos, que yo estoy bien”, era lo que decía el accidentado, desde seis metros exactos de altura, tratando de calmar a la multitud de personas que desde la calle le gritaban que no se moviera ni mirara para abajo, para que no fuera a darle vértigo y se cayera. Mientras, en la calle, un grupo de transeúntes se disponía a recibirlo “de aire” para impedir que se matara.
José González, más conocido por “Pepe”, natural de Pinar del Río, pero residente en La Habana desde 1948 y en la casa del accidente, hace más de dos décadas, está aún convaleciente de una reciente operación por fractura de la cadera izquierda, anterior al accidente. Los cables que le sostuvieron en el momento de su caída —ambos de 220 voltios— son totalmente nuevos y revestidos de un material aislante fuerte y grueso que impidió males mayores.
"Nada, ¡yo tengo tremenda suerte! Y, además, aún no me toca", dijo "Pepe", sonriente.
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FUENTE: Diario Juventud Rebelde
FOTO: Lázara Maritza Hernández Rodriguez

09 mayo 2008

21 - GENTES DE LA HABANA: YOANI SÁNCHEZ

Ella es apenas conocida en la ciudad donde nació y vive, La Habana. Puede caminar por las calles y avenidas, sentarse en un parque, viajar en transporte público, o llevar a su hijo a la escuela, sin que nadie la reconozca. Nadie le pedirá un autógrafo o tirarse una foto con ella, como sucede con actores y cantantes famosos. Nadie, al verla, sonreirá de satisfacción y le dirá: “ ¡ Bravo Yoani, por tu coraje y valentía!”. Nadie, siquiera, se quedará mirándole con expresión de haber visto su cara en alguna parte. Nadie, ni tan solo en su barrio, sabe quién es, en realidad, Yoani.
Sin embargo, ella es conocida en el mundo entero. Televisiones y radios de todo el planeta, dedican tiempo en sus programas para hablar de ella. Teclear su nombre en el buscador de Google, supone 257 000 resultados instantáneos, más aún desde que, recientemente, ganó el premio Ortega y Gasset 2008, en la categoría de Periodismo Virtual. Y, hace tan solo algunos días, la revista Time, la eligió una de las 100 personalidades más influyentes del mundo, clasificando en la posición 31, entre el archimillonario Sheik Mohammed al Maktoum y la iraquí Maddeha hasan Odhaib, luchadora por los derechos de la mujer en Iraq.
Nuestra Yoani Sánchez se ha convertido en un fenómeno mundial. Una " Juana de Arco" tropical, cubana y habanera. Un huracán virtual, que con centro en su modesto apartamento del barrio del Vedado, en La Habana, y a tan solo unos pasos del Palacio y Plaza de la Revolución, centros del poder político en Cuba, arrasa con decenios de censura y monopolio de la información, por parte del gobierno cubano. Y es que Internet es como esas cálidas aguas del Caribe, que proporcionan energía a los meteoros tropicales.
Nuestra Yoani Sánchez es bloguera. ¡ Si, no se asombre usted! Le repito. Yoani Sánchez es bloguera y desde su blog, Generación Y, nos mantiene al corriente de las vicisitudes del cubano, de a pie, retratando a la perfección, con sus posts, la vida y sociedad cubanas actuales, con un lenguaje, claro, conciso, irónico y desafiante, al mismo tiempo.
Desde abril del 2007, Generación Y es una voz rompedora, que se alza por encima de discursos e informaciones oficiales. Una voz, con origen en La Habana, que aunque dentro de Cuba, no puede ser escuchada, recorre el mundo, como ondas libres que llegan a todos aquellos que somos sensibles al tema de Cuba.
Desde Rapsodia Habanera, un gran " BRAVO" con mayúsculas a Yoani Sánchez.

07 mayo 2008

20 - ARDE LA HELADERÍA COPPELIA DE LA HABANA

VISTA GENERAL DE LA HELADERÍA COPPELIA Y SUS JARDINES

El pasado 18 de abril, el periódico Granma, publicó en su nueva sección, Cartas a la dirección, las quejas de uno de sus lectores, a propósito de irregularidades constatadas en la famosa heladería Coppelia, situada en la esquina de las calles L y 23, en La Habana. La carta enviada por el ciudadano, en cuestión, al diario y publicada por este, decía así:
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EL DESVÍO DE COPPELIA
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Se nos ocurrió ir al Coppelia a tomarnos unos helados. Estuvimos parados desde las 4:20 p.m. - hora en la que marcamos en la cola- hasta las 6:15 p.m. - hora en la que logramos entrar- , luego de ver cómo otros compañeros, que no habían hecho la cola, entraban antes que nosotros.
Pero esto no es lo más significativo. Todos los que estuvimos allí, vimos, con gran asombro, la negligencia de los custodios. Quién sabe si contando con ellos, cierto compañero, asiduamente entraba y salía de las instalaciones de Coppelia dirigiendose, cada vez, hacia el parqueo de enfrente. Unos viajes con mochila y otros con un maletín. A veces se ponía la gorra y otras se la quitaba. Todo esto sucedió mientras estuvimos parados en la cola, ya que no mandaban a entrar a nadie, porque el local estaba lleno, según decían los empleados.
Yo quisiera que me dijeran si para nosotros, que estuvimos horas esperando por una ensalada de helado, es justo que delante de nuestras narices se estén vendiendo las tinas de este producto de forma ilegal, para decir más tarde: "Se acabó el helado" y cerrar.

UNO DE LOS ACCESOS DE LA HELADERÍA COPPELIA

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En la edición del periódico Granma, correspondiente a hoy, 7 de mayo, un artículo sobre Coppelia, responde a este lector. El artículo, es el siguiente:
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¡ VAMOS A COPPELIA!
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La céntrica esquina de L y 23, en La Habana, ganó en popularidad desde la inauguración de la heladería Coppelia, el 4 de junio de 1966. Frecuentada por cerca de 13 000 personas cada día, cifra que aumenta en el verano y durante los recesos docentes, este comercio, es lugar preferido de la familia cubana, no solo por ofrecer una oportunidad para refrescar del calor, sino porque en sus cuatro décadas de existencia ha sido confidente de muchos buenos momentos en las vidas de varias generaciones. Entonces, ¿contemplaremos apacibles el deterioro de su imagen?
El pasado 18 de abril, Granma publicó una misiva, en su página de Cartas a la dirección, en la que su remitente denunciaba el desvío de tinas de helados en Coppelia, y otras irregularidades observadas, mientras hacía una cola de casi dos horas. Una segunda queja recibida en nuestro diario, sentenciaba: "Estos hechos son insólitos e inconcebibles."

¿ QUÉ OPINAN EN COPPELIA?
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Cuando alguien del colectivo, o del cuerpo de seguridad integral, cede ante los sobornadores, como ha sucedido, nos desacredita, afirma Silvio Mesa, director de la heladería, desde diciembre del 2007.
Hemos separado del centro a varios custodios y otros trabajadores, por incurrir en esas indisciplinas graves. La batalla es diaria, porque servimos a la población en un establecimiento abierto, con varios accesos, donde después de las 2:00 p.m. se hace complejo controlar a los "merolicos", que entran por distintos puntos y poseen su código de señales para avisarse si la policía efectúa un operativo.
Una tina de helado (capacidad de 2,62 galones), debe dar 50 bolas, y por ellas el Estado solo recauda 50 pesos, mientras en el "mercado negro" la pagan a 100 -120 pesos. La producción de helado, es una producción subsidiada, debido al costo de sus materias primas, y nada justifica que nuestro personal, una fuerza estable, con un buen salario, estimulación y propina para repartir entre todos, sea cómplice de esos desvíos, concluyó Mesa.
Cada punto de venta hoy tiene su jefe, al cual debe acudir quién no se sienta a gusto con el trato recibido (una mesa ha de rotar en 45 minutos), o si no le satisface la calidad y cantidad del producto. Si fuera preciso, puede reclamar ante el responsable del turno, la comercial, o el director del centro, con independencia de que en breve, entren en vigor una zona para la protección al consumidor y libros de quejas y sugerencias. Lo esencial para Maritza Seijas, jefa de área, es " rescatar la sonrisa en cada uno de los dependientes y servir con eficiencia para salir adelante."
Aunque en la actualidad, acorde con criterios expresados, in situ, por personas de distintas edades, el helado Varadero, ofertado en la heladería Coppelia, tiene una calidad aceptable, está en proyecto sustituirlo por uno superior, el Coppelia Premium.
Según Pablo Abréu, director de la Empresa de Productos Lácteos Coppelia, adquirirán 30 gabinetes refrigerados horizontales, ello incrementará de 6 a 8 los sabores que despacharán; introducirán un sistema centralizado para enfriar el agua, e invirtieron en pozuelos, copas y cucharas de acero inoxidable (hechos en Cuba) para eliminar los recipientes plásticos.
La capacidad de almacenaje en las neveras aumentó hasta 5 000 tinas, y si cada día emplean de 1 200 a 1 300, no existen razones para incumplir el horario laboral, de 9:45 a.m. a 9:15 p.m., cuando ha de entrar la última rotación de público.
También pintaron el sitio, restituyeron su iluminación, resembraron sus jardines, y están completando el mobiliario, pasos dados a partir de la inversión de los CUC que recaudan los quioscos ubicados en la propia instalación, argumentó Abréu.
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UNA REPARACIÓN CAPITAL
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La fábrica de helados Coppelia, de Capdevila, en el municipio Boyeros, fue detenida en julio del 2006 para su reparación capital. Sin concluir las obras, hoy alcanza como promedio 4 000 galones diarios, y podrá llegar a 10 000.
Durante un recorrido por esa industria, su director, Juan Pedro Suárez, habló sobre las restauraciones de la refrigeración, la sala de máquinas, las líneas de amoníaco, agua y vapor, en tanto esperan por tres congeladoras chinas que garantizarán mejor sabor, textura y rendimiento del producto. Varios de los nuevos equipos se autoprograman y reducen el consumo energético.
Además de Coppelia, esta fábrica, distribuye el gustado alimento a otros establecimientos de la gastronomía citadina, como son El Himalaya (municipio Playa), Word (municipio Cerro), Arlequín (municipio Centro Habana), Las Yagrumas (municipio Diez de Octubre), Zoológico de la Avenida 26 (municipio Plaza de la Revolución) y Calzada y 12 (también en el municipio Plaza de la Revolución).
El tiempo invertido en hacer la cola, en Coppelia, siempre variará en dependencia del día de la semana, la hora y la época del año, pero esa espera no ha de emplearse en lanzar al césped envases de refrescos vacíos o cualquier desperdicio, rallar las paredes, maltratar los teléfonos públicos e incurrir en otras indisciplinas sociales contrarias al espíritu de preservar lo que todos disfrutamos.
Como se aprecia en la información ofrecida, hay voluntad de mejorar el servicio. Ahora, si cuidamos la instalación y su entorno, nos sentiremos más felices.

INTERIOR DE LA HELADERÍA COPPELIA

04 mayo 2008

19 - PARQUING PÚBLICO

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INFORMACIÓN DE LA FOTOGRAFÍA

TÍTULO: Parquing público
PRECIO: Consultar (
vidarosa@teleline.es)
TÉCNICA: Fotografía digital
DIMENSIONES (ALTO X LARGO): 25 cm x 33 cm
AÑO: 2006
SOPORTE: Papel fotográfico profesional Fujifilm de alto gramaje ó archivo JPG
BORDES: Borde blanco o sin borde
ESTATUS: Disponible a la venta

18 - LA HABANA Y SUS ALREDEDORES REPRESENTADOS EN ACUARELAS ANTIGUAS

17 - HUERTOS URBANOS EN LA HABANA

Reportaje de la BBC, sobre los huertos urbanos de La Habana, llamados en Cuba, " organopónicos".

01 mayo 2008

16 - 1RO DE MAYO EN LA HABANA

Otro primero de mayo en La Habana. Efervecencia. La ciudad bulle. Concentración de guaguas y camiones circulando por las arterias de la urbe, transportando personas hacia la Plaza de la Revolución. Alvoces vomitando canciones patrióticas, escuchadas una y mil veces a lo largo de estos cuarenta y nueve años. Proclamas y consignas que se repiten, se repiten, se repiten hasta el infinito. Brazos levantados que saludan desde la tribuna. Brazos levantados que saludan a la tribuna. ¿ Habrá merienda este año? ¡ Porque si no hay, yo no me quedo hasta el final! Agitación de banderitas cubanas, de papel, pero también, venezolanas, bolivianas, nicaragüences, latinoamericanas... Y chinas. Gorras y camisetas rojas. ¡ Yo quiero una! ¡ Coje una Enrique que están buenísimas!
¡ Migdalia, corre, corre pa'acá, que están dando gorras y camisetas!
Medallas doradas que brillan al sol. Guayaberas blancas. Bigotes y barbas bien cortados para la ocasión. Más banderas cubanas desplegadas por la brisa marina, que se mezclan con las venezolanas, bolivianas, nicaragüences, latinoamericanas y chinas. Símbolo de las nuevas relaciones, económicas y políticas. El monumento a Martí como telón de fondo. Sol ardiente. Calor. Gente, mucha gente. Más canciones patrióticas. Más consignas y proclamas. Más saludos desde la tribuna. Más saludos a la tribuna. Una voz conocida describiendo el desfile. ¡ Ahora pasan delante de la tribuna, los trabajadores de la Empresa de Carnes y Productos Cárnicos de La Habana, una empresa destacada en la producción de carne para la población! ¡ Saludan a la tribuna los trabajadores del Ministerio de Comunicaciones! ¡ Desfilan los trabajadores de la Empresa Eléctrica de la capital!...El sol quema. El bochorno aumenta. El desfile acaba. La gente se dispersa, por calles y avenidas. Horas de marcha para volver a los hogares. Las guaguas y camiones han desaparecido, como por arte de magia. La Plaza de la Revolución se vacía. Solo quedan las huellas de otro primero de mayo en La Habana.


15 - LA HABANA 1968, DE LOURDES CASAL

La Habana se desvanecen lentamente en mi memoria, como la tinta que se disuelve en el agua. La lejanía borra, uno a uno, los detalles de mi ciudad. Sin embargo, ella está ahí. Su presencia me atrae y yo me dejo atraer, sin luchar. No importa olvidar nombres de calles, plazas y parques. No importa que hayan desaparecido del recuerdo, números y recorridos de guaguas. No importa. Mi ciudad me perdona porque sabe que la amo.
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La Habana 1968 (I)
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Que se me amarillea y se me gasta,
perfil de mi ciudad, siempre agitándose
en la memoria
y sin embargo,
siempre perdiendo bordes y letreros,
siempre haciéndose toda un amasijo
de imágenes prensadas por los años.
Ciudad que amé como no he amado otra
ciudad, persona u objeto concebible;
ciudad de mi niñez,
aquella donde todo se me dio sin preguntas,
donde fui cierta como los muros,
paisaje incuestionable.
Diez años llevo
sin catarla ni hablarla excepto en hueco;
cráter de mi ciudad siempre brillando
por su ausencia;
hueco que no define y que dibuja
el mapa irregular de mi nostalgia.
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La Habana 1968 (II)
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Que la he perdido,
la he perdido doblemente,
la he perdido en los ojos de la cara
y en el ojo tenaz de la memoria.
Que no quiero olvidarla y se me pierde,
aunque de pronto vengan marejadas
de nombres y borrosas
imágenes:
Soledad, Virtudes, Campanario,
Peña Pobre una tarde de verano
y el parque aquel minúsculo,
tapizado de pájaros,
cuando se conjugaban a anunciar el crepúsculo,
a anunciar en bandadas la nostalgia acerada
tras las horas de O'Reilly,
de libros y bigotes.
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La Habana 1968 (III)
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Jirones de ciudad
fragmentos sin contexto, los enlaces perdidos.
¿Cómo llegar a, y qué venía,
desde, por dónde iba aquel ómnibus?
¿Qué se me ha hecho la ciudad de entonces?
Preposiciones,
desarticulación,
preguntas.
Ya hace demasiado que estoy lejos.
Te me olvidas.
Que florezcas.
Hasta siempre.

27 abril 2008

14 - SOLO NOS QUEDA LA HABANA

Los latinoamericanos somos cómplices en la pérdida de casi todas nuestras ciudades capitales. Caracas ha desaparecido, igual que Ciudad de México, Bogotá y Río de Janeiro. Quito y Lima, ya no se reconocen. Buenos Aires y Santiago de Chile, yacen bajo el asedio que finalmente las destruirá. Por pérdida, quiero decir la erradicación de lo cívico, o sea, la eliminación del tipo de edificación que define espacios urbanos útiles, interesantes, bellos, capaces de ser añorados e incluso de engendrar el orgullo de ser ciudadano de determinado lugar.
Las capitales de Latinoamérica, ahora existen solamente como estadísticas, no como lugares cívicos. La estricta codificación que las guió desde su fundación, en ningún caso ha podido resistir, ni el falso progreso de la ingeniería de tráfico norteamericana, ni el de las modas arquitectónicas de la postguerra, cuya única constante ha sido su falta de conciencia urbanística.
Por contraste, La Habana sigue siendo una gran ciudad cívica. Lo que sorprende de esta ciudad, no es la falta de mantenimiento de los inmuebles, ni aún, la evidente excelencia de la arquitectura, sino el milagro de que todavía exista un lugar así.
¿ Cuál ha sido el contorno de ese milagro? A él contribuye, sin dudas, el letargo económico. Hay que recordar que la pobreza ha sido la salvación de muchos puertos caribeños. Debido a la misma, tenemos aún a Key West, New Orleans, Charleston, Galveston y Cartagena de Indias. La penuria no justifica la demolición de viejos edificios para hacer otros más grandes. Estas ciudades perduraron sin graves daños, hasta que les fue reconocido el atractivo turístico que las preservaría permanentemente.
Pero la condicionante económica no explica del todo la situación de La Habana. Recordemos que en 1958, Cuba disponía de plena afluencia de capital. El, entonces, nuevo Plan Maestro de Josep Lluís Sert, planteaba extensas demoliciones que no excluían una gran parte de La Habana Vieja. También recomendaba la reconstrucción del malecón, con rascacielos tipo Miami beach. Lo que se realizó en esos años, en sentido urbano, todavía desfigura la ciudad como las cicatrices de una enfermedad que llegó a incubarse. Esta misma enfermedad, sofocaría a Caracas, Bogotá, y otras urbes, en esos años. La Habana, esquivó ese destino, gracias a que su desarrollo de detuvo en 1959, por la fuga de capitales y por haber sido priorizadas, las inversiones en otras ciudades de la isla. Pero también, en alguna medida, por la implantación de un sistema económico que no permitía asignar valor especulativo al terreno urbano, el cual, aislado del mercado libre, podía ser usado racionalmente. Aunque, en la práctica, este sistema es vulnerable a la distorsión ideológica con alto poder destructivo, como demuestran las demoliciones de ciertas edificaciones, y no otras, en Alemania del Este, o el desamparo de los edificios británicos en la Jamaica postimperial.
Las casi cuatro décadas pasadas han sido testigo de la pérdida de edificaciones valiosas, o del deterioro avanzado de otras, al mismo tiempo que se ha salvado una trama urbana valiosa, cuya drástica transformación se evitó, primero de forma inconsciente, más tarde, planificadamente, al menos, en el caso de La Habana Vieja. Pero la historia no ha concluído. Una ola de inversiones es previsible el día en que se suspenda el embargo norteamericano que pesa sobre Cuba, la cual, filtrada por el exilio cubano en Miami, será dirigida a La Habana, ciudad de sus sueños.
¿ Qué mal podría derivarse de esto? Después de todo, los cubanos del exilio aman a Cuba apasionadamente. No querrían dañarla como suelen hacer otros que la explotan a base de fríos cálculos económicos, sin inversión emocional en el resultado. ¿ Explotarían los exiliados a su bella capital? Ni uno, entre ellos, quisiera hacerlo, pero es posible que no sepan hacer otra cosa. Contemplando la realidad, se debe decir, que entre las cosas admirables que han logrado los cubanos del exilio, no se destaca el desarrollo urbano. El sistema que aprendieron, es categóricamente hostil a un urbanismo tradicional como el de La Habana. Muy poco de lo que practican es aplicable: No son válidos ni la tipología de los edificios, ni los métodos constructivos, ni la expresión tectónica de su arquitectura, ni el sistema de financiamiento, ni el marketing del producto. Nada de esto, responde a las necesidades delicadas de La Habana.
¿ Quienes, entonces, protegeran a la ciudad? ¿ Podría ser que la misma guardia de arquitectos que ayudó a preservarla hasta ahora, forme una tecnocracia opuesta a estas nuevas y seductoras racionalizaciones? Ojalá fuera así, pero los códigos urbanos que se aplican hoy día en Cuba y que han contribuido a la protección de la ciudad, no fueron concebidos con vista al desarrollo urbano, tipo norteamericano. No comtemplan, por ejemplo, que una manzana dedicada al estacionamiento de automóviles, en Centro Habana, pueda tener más valor que con todos sus edificios originales intactos. Ni perciben cómo un terreno campestre, lejos de todo, pueda valer más, para una supertienda, que uno de los elegantes locales de La Rampa, por citar solo dos ejemplos.
Los códigos vigentes solo protegen a la ciudad de cambios pequeños iniciados por individuos. No responden a la metodología de las grandes empresas de desarrollo, acostumbradas a barrer en limpio la trama urbana, con tal de acomodar el movimiento y el aparcamiento masivo de automóviles.
Esperemos que no sea demasiado tarde, para desgraciar aún otra ciudad más. Esperemos el reconocimiento colectivo de que La Habana es la última gran ciudad de Latinoamérica. La única que todavía puede lanzarse hacia un ideal urbano. Con buena voluntad, nacida del patriotismo, vista la perspectiva claramente y con tiempo, no deben faltar estrategias para salvarla.
Olvidemos a Miami. Tomemos como ejemplo a ciudades europeas que participan perfectamente en la era moderna. Ciudades como Estocolmo y París, con sus planificadores de élite, bien remunerados e incorruptibles, administrando códigos que aseguran la compatibilidad urbana de todos los edificios. Ciudades guidas por un plan maestro que no cede al desarrollo periférico y que dirige la energía económica hacia el centro de la ciudad. Estas ciudades no se encuentran atrasadas por haber mantenido su urbanismo tradicional. Al contrario, se enorgullesen de ofrecer una excelente calidad de vida que, además, apoya a su economía al traer habitantes con talento de primera clase.
Así fue La Habana de nuestra memoria y así podría ser otra vez. Sabemos lo que hay que hacer. Se nos presenta la oportunidad de que La Habana pueda relucir en el mundo. No la dejemos escapar.
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ANDRÉS DUANY
PRÓLOGO DEL LIBRO " LA HABANA, ARQUITECTURA DEL SIGLO XX"
EDITORA: EDITORIAL BLUME
AUTOR: EDUARDO LUIS RODRÍGUEZ

24 abril 2008

13 - BUSCANDOTE HABANA

Este documental, realizado por Alina Rodriguez Abreu, muestra el sufrimiento y la miseria de los barrios marginales de La Habana, en los que viven hombres, mujeres y niños, mal llamados " palestinos". Esos, que un día, dejaron las provincias orientales de la isla, buscando la capital de todos los cubanos.


PRIMERA PARTE


SEGUNDA PARTE


La Habana se muestra cruel, injusta y despiadada al denigrar a los hijos de la Patria grande, que llegan a ella, atraídos por luces de bienestar y mejora en sus vidas. A ellos, a mis hermanos del oriente cubano, dedico esta entrada.

22 abril 2008

12 - UN MUNDO MEJOR

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INFORMACIÓN DE LA FOTOGRAFÍA
TÍTULO: Un mundo mejor
PRECIO: Consultar (vidarosa@teleline.es)
TÉCNICA: Fotografía digital
DIMENSIONES (ALTO X LARGO): 25 cm x 33 cm
AÑO: 2006
SOPORTE: Papel fotográfico profesional Fujifilm de alto gramaje ó archivo JPG
BORDES: Borde blanco o sin borde
ESTATUS: Disponible a la venta

21 abril 2008

11 - EL CAMELLO DE LA HABANA


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Estas imágenes no necesitan comentarios, hablan por sí mismas.

10 - ADIOS A LOS " CAMELLOS" DE LA HABANA

Al finalizar la noche de este domingo, 20 de abril, quedarán fuera de servicio los últimos “ camellos” que aún recorren las calles de La Habana... La noticia me hizo presionar el botón ON, de la memoria, y el recuerdo se desbocó, en la evocación de una multitud de episodios, avistados, experimentados y sufridos, en los “ camellos” de La Habana. He querido transcribir uno de estos episodios en forma de relato, como personal adiós a unos artefactos, que marcaron una época, la del “ período especial” y que pronto se convirtieron en símbolo de la capital cubana.
¡ Ahí va!
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EL CAMELLO
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El clima tropical se muestra, en este final de mañana, en su pleno apogeo. Las temperaturas superan a las de días anteriores y la humedad relativa no cesa de aumentar, provocando una sensación de inaguantable sofoco. Mientras espero el “ camello”, hojeo el periódico Granma, sin prestar realmente atención a las escasas e ininteresantes noticias que anuncia. Revuelo en la parada de guaguas. El destartalado
“ camello”, que cubre la ruta M2, desde los suburbios habaneros hasta el mismísimo centro de La Habana Vieja, se acerca, rodeado de una nube de humos negros, y un ensordecedor estrépito, que se mezcla con el ruido de su estructura de acero. Esta vez no ha tardado demasiado, pero ese tiempo, ha sido suficiente, para concentrar en el lugar, una gran cantidad de personas. Una vez inmovilizado, pero con los motores, aún, en marcha, las puertas se abren en un sonido de choque de metales, provocando una avalancha de gente, que deseando montar, a toda costa, en el vehículo, impiden bajar de él, a aquellos, que han llegado a su destino.
- ¡ Señooore’, no empuuujen que to’s van a subir! - Exclama la empleada, encargada de cobrar el pasaje, con un acento musical, mientras observa, impotente, abanicándose con un pedazo de cartón, el tremendo desorden.
Una vez dentro del “ monstruo del asfalto”, me instalo, de pie, cerca de una ventanilla. Aquí sufriré menos el intenso calor, que se siente en el interior de la enorme cabina, capaz de acoger a más de trescientas personas. En el momento de su lanzamiento a las calles de la capital, al “ camello”, se le dio, oficialmente, el pomposo nombre de “ metrobus”, pero la gracia popular se encargó, más tarde, de bautizarlo como
“ camello”, debido a su silueta irregular semejante a las jorobas de ese animal. La monstruosa “ bestia”, es decir, la invención cubana, pronto se convirtió en un símbolo de La Habana. Su imagen, exportada a todos los rincones del planeta, en fotografías tomadas por turistas, para quiénes los camellos habaneros son una curiosidad más, de las muchas que esta urbe tiene para ofrecer.
Cuando todos los pasajeros logran entrar, la cobradora ordena al chofer, cerrar las puertas y continuar camino. Sacando su cuerpo hasta la cintura, por una ventana, le grita con una voz extremadamente aguda.
- ¡ Daaale, papi, cierra y echa pa’alante!
El conductor tarda en reaccionar. La salsa pachanguera de una orquesta en boga, que suena a todo volumen en una radio portátil instalada cerca del volante, le impide escuchar los gritos de su compañera. El calor se vuelve insoportable. La humedad hace transpirar los cuerpos, que manchan las ropas con sudores rancios. El aire, cargado, parece escasear. El suplicio dura algunos segundos, pero parece una eternidad. La gente se impacienta. Muchos protestan.
- ¡ Oooye mi chini, dale pa’lante, vieeejo, que aquí nos estamo’ asando de calolll! - Vuelve a gritar la cobradora, esta vez algo enfadada.
Las puertas se cierran, al fin, y el artefacto inicia su marcha. Una ligera brisa cálida se cuela por las ventanas, mejorando en algo el ambiente, hasta la próxima parada. El traqueteo de la máquina hace mover los cuerpos al ritmo de las maniobras del conductor, como una danza compaginada, de carnes sudorosas, grasientas, celulíticas muchas, propiciando los roces, accidentales, y también, los intencionales y premeditados.
Detrás de una muchacha que se encuentra a mi lado, se ha colocado un hombre joven, de buen ver, que antes, en la parada, la estudiaba, con el interés de un león hambriento, que no pierde de vista a la gacela que será su próxima presa. Aprovechando los frenazos y aceleraciones, frota, despacio, su miembro contra el trasero de la joven. Ella no reacciona, y la ausencia de reacción, supone el asentimiento. El falo del desconocido se inflama, en una erección lenta. El bulto se aprecia debajo de la tela de mezclilla del pantalón. La joven se siente incómoda. Comprimida en el espacio que ocupan sus pies, es imposible moverse. El hombre, sin ninguna duda ya, sobre la permisividad de la chica, pasa su brazo cerca de la cintura de ella y se agarra al respaldar de un asiento, mientras grita hacia los que están detrás:
“ ¡ Caballero’, no empujen, que esto no da ma’!”. Mira a su alrededor comprobando que no le observan, y el recorrido de su mirada se cruza con mi expresión de sorpresa y desaprobación, entonces se separa ligeramente de su victima, al tiempo que cambia de posición, como queriendo esconder la intención de sus movimientos.
El “ camello” se ha detenido nuevamente. Los pasajeros que desean bajar, forcejean con aquellos que quieren subir. Otra vez se repite la misma escena de las paradas anteriores. Esta vez, es casi imposible cerrar las puertas. La empleada, cobradora de pasaje, amenaza con que no se moverán del lugar hasta que la última de las, estropeadas, puertas haya sido cerrada.
La chica reacciona al fin. Se separa bruscamente del hombre, que no cesa en el discreto restriego contra el cuerpo de ella, aprovechando la confusión creada por un nuevo flujo de pasajeros que ha subido al vehículo.
- ¿ Te puedes separar de mí? ¡ Me estás molestando! - Le dice al joven sobador, que seguramente pensaba poder llegar al éxtasis.
- ¿ Que le pasa a eee’ta, tú? – Dice, alejándose, a duras penas, hacia el fondo de la cabina repleta, ante la posibilidad de un escándalo. Sobando, de paso, cuanto culo se pone a tiro.
Emprendemos viaje nuevamente. Escucho a la gente hablar, comentar, especular, sobre la actualidad de la ciudad. Una de mis orejas está pendiente de los detalles de un robo a mano armada ( con machete) que hubo en un vecindario alejado de Marianao. La otra, está atenta a la descripción de un violador de mujeres que anda suelto por La Víbora. Mi cerebro ya grabó y procesó la información sobre la tienda nueva, en CUC, que abrieron en Centro Habana, donde único se encuentran azulejos blancos en toda la ciudad. ¿ Y que decir de esa
“ paladar” en Miramar que la policía cerró, por vender langosta y camarones o de la redada en Mantilla, donde intervinieron
“ miles” de antenas parabólicas ilegales, que permitían ver los canales del enemigo? La última noticia la tiene...Radio Bemba.
El “ camello” casi llega al final del trayecto. Hacia la parte delantera, cerca de la puerta, se escuchan personas que hablan muy alto, casi gritan. No se entiende lo que dicen, debido al estruendoso sonido del motor y la carrocería. La gente se pone nerviosa. Muchos, nos empinamos sobre la punta de los pies, tratando de ver por encima de las cabezas, en un gesto milagroso, dado el movimiento del vehículo. Ni siquiera las bailarinas del Ballet Nacional podrían mantener tal equilibrio.
- ¿ Qué pasó, qué pasó? – Pregunta una mulata, que subió en la parada anterior, vestida de blanco, mientras las gotas de sudor le corren por el entalcado cuello para perderse entre sus desproporcionados pechos.
- ¡ Ay, chica, yo no sé, pero este camello es un castigo de Dios! ¡ Coooño! – Responde un hombre pasado de los cincuenta, al tiempo que tres adolescentes ríen e imitan sus gestos amanerados.
Las puertas se abren, repitiendo por enésima vez, el ruido de planchas metálicas en choque. La gente desciende, creando un inmenso barullo, entretanto, dos hombres sostienen a otro, por los brazos.
Yo también desciendo y me acerco a curiosear. Una anciana mujer, me explica, indignada, que aquel hombre, al que retienen los otros, es un carterista que atraparon con la mano en un bolso. Otros pasajeros, lo insultan, antes de perderse en las calles cercanas.
- ¡ El muy hijo ‘e puta! ¡ Lo que se merece es que le corten las manos! – Exclama una madre que sostiene a su hijo pequeño en brazos. - ¡ Tratar de robarle a una vieja! ¡ No tiene perdón!
- ¡ Cacho ‘e cabrón!
- ¡ Sinvergüenza!
La policía no llega.
- ¡ Nunca están cuando se les necesita! – Exclama la empleada cobradora desde una ventanilla del “ camello”, ya vacío.
El motor sigue rugiendo, ronco y estridente. Otra gente espera, desesperada, que el vehículo llegue al lugar donde hacen la cola. Es el término, la última parada, pero también la primera. El inicio de una nueva experiencia, que se repite hasta el infinito, en sucesos parecidos. El “ camello” avanza algunos metros, los otros pasajeros se cuelan dentro, esta vez con orden. Es la primera parada. Las puertas se cierran con ese sonido de metales que chocan. Ruge aún más el motor. Suena el claxon, potente y grave. El “ camello” se mueve, dejando una estela de humos negros que flotan en el aire. Cuando estos se desvanecen, puedo leer en su parte trasera: El M2 al servicio de la población. Quizás deberian cambiar la consigna, pienso mientras me alejo. Al fin y al cabo, los habaneros dicen que el " camello" es como las peliculas del sábado en la noche: Sexo, violencia y lenguaje de adultos. Yo, por mi parte, puedo afirmar que, viajé en el monstruo y le conozco las entrañas.




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Luis Vidal Rosales (VIDAROSA)
Sitges, Barcelona, abril 2008

18 abril 2008

9 - LA HABANA NO AGUANTA MÁS

16 abril 2008

8 - MIRANDO LA HABANA

CLICK EN LA IMAGEN PARA AGRANDAR
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INFORMACIÓN DE LA FOTOGRAFÍA
TÍTULO: Mirando La Habana
PRECIO: Consultar (vidarosa@teleline.es)
TÉCNICA: Fotografía digital
DIMENSIONES (ALTO X LARGO): 25 cm x 33 cm
AÑO: 2006
SOPORTE: Papel fotográfico profesional Fujifilm de alto gramaje ó archivo JPG
BORDES: Borde blanco o sin borde
ESTATUS: Disponible a la venta

7 - HABANIDAD

Habanidad de habanidades, todo es habanidad...
Dos desmadres tengo yo, la ciudad y la noche. Recordar es abrir esa caja de Pandora de la que salen todos los dolores, todos los olores y esa música nocturna...
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GUILLERMO CABRERA INFANTE

6 - HOY MI HABANA, POR XIOMARA LAUGART



Creí que estaba en mi Habana, el breve instante que duró esta canción. El breve instante que duró esta canción, fuí feliz.

14 abril 2008

5 - ONCE AÑOS, CUATRO MESES Y OCHO DÍAS

Hace once años, cuatro meses y ocho días que abandoné La Habana. No es que cuente, en detalle, los días que he vivido fuera de mi ciudad, solo que esta mañana me he despertado preguntándome, cuanto tiempo, exactamente, hace que vivo en Europa.
Tomé un avión, en La Habana, una calurosa noche de diciembre y llegué a París, al día siguiente, en un frío, muy frío, indescriptiblemente frío y gris, amanecer. Desde entonces, han pasado once años, cuatro meses y ocho días.
Once años, cuatro meses y ocho días, que cada mañana, al despertar, y algunas veces en la madrugada, pienso que la decisión de partir, fue una decisión acertada. La acertada decisión.
Once años, cuatro meses y ocho días, que la nostalgia pesa sobre mis hombros, llegando a ser, en ocasiones, un peso que me impide avanzar.
Once años, cuatro meses y ocho días, que lleno mi biblioteca de libros que hablan de mi Habana. Libros, que me demuestran que me fui sin conocerla toda, sin haber probado la delicia de todos sus espacios, sin haber olido el perfume de todos sus rincones, sin haber escuchado y cantado todas sus canciones, sin haber apreciado en detalle toda su belleza. Libros, que al abrirse, son latigazos en mi espalda. Melancolía y tristeza, que me impongo como castigo, por haberla abandonado.
Yo, que la quiero tanto. Yo, que la amo con locura. Yo, que daría mi vida por ella sin pensarlo. Estoy condenado a vivir lejos de ella, perpetuando su recuerdo.
Once años, cuatro meses y ocho días... Y los que quedan aún.


Luis Vidal Rosales (VIDAROSA)
Sitges, Barcelona, abril, 2008

12 abril 2008

4 - VISTAS PANORAMICAS DEL VEDADO

Panorámica del barrio del Vedado, tomada desde el edificio FOCSA.
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La calle Linea, de noche, desde los pisos superiores del edificio FOCSA.
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Vista del barrio del Vedado, hacia el edificio FOCSA, tomada desde el hotel Habana Libre

3 - HABÁNAME, POR CARLOS VARELA

Esta mañana me he despertado con la música de " Habáname", de Carlos Varela, martillandome en el cerebro. Después de preparar el café y con las legañas todavía en los ojos, me senté delante del ordenador, dispuesto a encontrar la letra de esta composición. El primer enlace que la pantalla me ofreció, me dirigió a este video, que me hizo llorar de nostalgia.
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HABÁNAME
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Mirando un álbum de fotos
de la vieja capital,
desde los tiempos remotos
de La Habana colonial.
Mi padre dejó su tierra
y cuando al Morro llegó,
La Habana le abrió sus piernas
y por eso nací yo.
Habana, Habana
si bastara una canción
para devolverte todo
lo que el tiempo te quitó.
Habana,mi Habana
si supieras el dolor
que siento cuando te canto
y no entiendes que es amor.
Escuchando a Matamoros
desde un lejano lugar
La Habana guarda un tesoro
que es difícil olvidar.
Y los años van pasando
y miramos con dolor,
como se va derrumbando
cada muro de ilusión.
Habana, Habana
si bastara una canción
para devolverte todo
lo que el tiempo te quitó.
Habana, mi Habana
si supieras el dolor
que siento cuando te canto
y no entiendes que este llanto
es por amor.

09 abril 2008

2 - LA HABANA AL AMANECER

¿Por qué estropear, con comentarios innecesarios, el instante mágico de esta foto? Disfruta del amanecer habanero, cuando la ciudad todavía permanece dormida.

08 abril 2008

1 - CARTA DE AMOR A LA HABANA

CLICK EN LA IMAGEN PARA AGRANDAR
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INFORMACIÓN DE LA FOTOGRAFÍA
TÍTULO: Vista de La Habana
PRECIO: Consultar (
vidarosa@teleline.es)

TÉCNICA: Fotografía digital
DIMENSIONES (ALTO x LARGO) : 25 cm x 33 cm
AÑO: 2006
SOPORTE: Papel fotográfico profesional Fujifilm de alto gramaje ó archivo JPG
BORDES: Borde blanco o sin borde
ESTATUS: Disponible a la venta

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CARTA DE AMOR A LA HABANA
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Que sería de mí si no existieras
Mi ciudad de La Habana
Si no existieras yo te inventaría...
Fayad Jamís
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----------Un día, de un mes cualquiera, de un año desconocido.
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Habana, mi querida Habana:
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No sabes cuán difícil son los días sin ti. Las horas, los minutos y segundos, ya no sirven que para medir el tiempo de mi sufrimiento, la melancolía de tu ausencia, el dolor de tu recuerdo. Te busco en mis noches de desasosiego y tu imagen se agita en mi memoria hasta que la calma se hace dueña de mi pensamiento. Entonces, en mis sueños, estás tú.
Hablar de ti sería nombrar una lista interminable de adjetivos. Derroche de sinónimos y antónimos, que podría utilizar al mismo tiempo para describirte. Y es que tú, Habana, eres sencillamente inigualable.
Mi elegante y bella Habana, barroca, neoclásica, ecléctica, Art Nouveau, Art Déco, años 50; eres un puzzle de estilos arquitectónicos cuyas piezas conforman barrios auténticos, que exhalan vida y alegría, a pesar de las dificultades. Caminar por tus bulliciosas calles en tardes anaranjadas es un ejercicio que asombra los sentidos. La vista se pasea, entre sorpresa y sorpresa, por generosos espacios de armonioso urbanismo, viajando a través de épocas distantes, presentes en tus bellos y decadentes edificios. Tu olor, de brisa marina y llovizna reciente, se mezcla con el de la piedra enmohecida y la cocina criolla. El oído aprecia la música que, desde todas tus esquinas, transpira por tus poros, como un sudor de ritmos alegres. ¿ Y tu sabor? ¿ A qué sabes tú, Habana querida? ¿ Ron recién destilado? ¿ Café frescamente molido y aún humeante en el jarro? ¿ Tabaco torcido? ¿ Guarapo de caña? Tu sabor, es todos ellos a la vez y muchos otros. Sabores llegados de lejos, para hacer la mezcla de un perfume delicioso. Mango maduro que gotea del árbol, mamey batido, champola de guanábana, plátano, piña, papaya... Frijoles negros dormidos, lechón asado en parrilla, yuca con mojo, tostones criollos... Renombrados cócteles que refrescan tus noches tropicales. Tú, Habana, sabes a mar, arena, sombra de cocotero y uva caleta, hierba mojada, tierra recién labrada, canto de tomeguines y sinsontes, agua fresca de riachuelo.
¡ Incontables e indescriptibles tus sabores!
Habana, mi dulce Habana, vives encadenada a tu historia y a tu pasado, palpables en toda tu superficie. Existes en el presente, encantadora, insolente, vanidosa, despreocupada, inconsciente de la pérdida de tu arquitectura. El futuro, incierto, desconocido, parece no importarte. Eres ciudad de contrapuntos. Mestiza y europea. Moderna y provinciana. Soberbia y humilde. Melancólica y festiva. Creyente y revolucionaria. Socialista y dolarizada. Hiriente y apasionada... Multitud de contrastes difíciles de comprender. Cúmulo de escenas que conforman las secuencias de un filme insólito.
Y luego, en tu interior, sobrevive otra Habana. Una Habana diferente a esa otra que se empeña en mostrar una sensualidad desbordada y la sexualidad desatada, distinta a esa de caderas que se contonean al compás de ritmos de fuego y tropicalidad en su máxima expresión. Dentro de ti, existe otra Habana. La Habana de los mitos, las añoranzas, los recuerdos y las tristezas. La Habana de los desafíos, las reflexiones, las ansias y las esperanzas.
Tú, Habana, eres... Simplemente mi Habana.


Luis Vidal Rosales (VIDAROSA)
Sitges, Barcelona, enero 2006